Hospital Vithas Nuestra Señora de Fátima

Blog de salud del hospital del grupo sanitario Vithas en Galicia

El asma con tratamiento, vida normal

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Cada mes de mayo, la Iniciativa Mundial Contra el Asma (GINA) conmemora el primer martes del mes, el día internacional de esta enfermedad, que este año se desarrolla bajo el lema “puedes controlar tu asma”. El neumólogo del Hospital Vithas Nuestra Señora de Fátima, Antonio Fernández Rodríguez, nos explica en este post qué es, cómo se diagnostica y cómo se trata esta enfermedad.

Espirometro

Espirómetro del Hospital de Nuestra Señora de Fátima, con el que también podemos realizar pruebas de difusión y volúmenes pulmonares.

El asma es un problema de salud grave a nivel mundial. El número de personas afectadas está aumentado de manera espectacular en muchos países, en especial en los niños; en todo el mundo hay cerca de 300 millones de asmáticos, y, según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, SEPAR, en España hay dos millones y medio de diagnosticados. Para todos ello, es “esencial” conocer la evolución de los tratamientos para paliar las consecuencias de su enfermedad.

El asma se caracteriza por una inflamación crónica y variable de la mucosa que tapiza el interior de las vías aéreas, en la que intervienen muchas células y elementos celulares, esto reduce su calibre y hace que los enfermos tengan más sensibilidad a las infecciones respiratorias, al aire frío y a los neumoalergenos.

A día de hoy, no existe cura para esta enfermedad, pero sí podemos suprimir la inflamación y los síntomas consiguiendo una calidad de vida semejante a la de los no enfermos.

Síntomas, fenotipos y diagnóstico

Las manifestaciones (síntomas) que definen al asma son silbidos al respirar (sibilancias), dificultad respiratoria (disnea), opresión torácica y tos.

Las siguientes características son típicas del asma:

  • Tener más de un síntoma (sibilancias, dificultad respiratoria, tos, opresión torácica), especialmente en los adultos.
  • Síntomas que a menudo empeoran por la noche o a primera hora de la mañana.
  • Síntomas que varían a lo largo del tiempo y en su intensidad.
  • Síntomas que son desencadenados por las infecciones víricas (resfriados), el ejercicio, la exposición a alérgenos, los cambios meteorológicos, la risa o irritantes como los humos de tubos de escape, el tabaco u olores intensos.

El asma es una enfermedad muy heterogénea. A las agrupaciones reconocibles de diversas características se las denomina “fenotipos del asma”, los más frecuentes son los siguientes:

Las pruebas de función respiratoria terminan por confirmar el diagnóstico; estas deben ser realizadas por personal bien formado y con al menos seis meses de experiencia realizando espirometrías, además el equipo debe de calibrase al menos una vez cada 24 horas y contar con un mantenimiento adecuado.

Curva espirometria

Curva típica de una espirometría aportada por el Dr. Fernández Rodríguez.

En los asmáticos podemos observar una reducción del FEV1 (volumen espiratorio forzado en el primer segundo) con un patrón obstructivo, esto es el cociente FEV1/FVC (capacidad vital forzada) está reducido a menos de 0,70. Una vez que se ha confirmado la obstrucción al flujo aéreo, se realiza una prueba de reversibilidad suministrando un broncodilatador de acción rápida (200 a 400 microgramos de salbutamol) y repitiendo la espirometría; esta se considera positiva si el paciente mejora el FEV1 más de un 12% y más de 200 mililitros en valor absoluto respecto al de la primera prueba.

Una vez establecido el diagnóstico de asma, la función pulmonar es el mejor indicador del riesgo futuro de agudizaciones. Debe de realizarse en el momento del diagnóstico, a los 3 meses de iniciado el tratamiento y de forma periódica a partir de entonces según los síntomas.

En los niños, la espirometría no tiene tanto valor como en los adultos debido a déficits de colaboración (es una prueba de esfuerzo) y no la consideramos fiable hasta la edad de 5 años.

Medicamentos

Al ser una enfermedad inflamatoria el tratamiento principal son los antiinflamatorios. El inconveniente es que los antiinflamatorios por excelencia son los corticoides y estos medicamentos tienen efectos secundarios, por eso los administramos por vía inhalada (directamente en la vía respiratoria mediante inhaladores) a dosis muy baja para minimizar estos efectos. La dosis de un corticoide en inhalación se mide en microgramos que es la milésima parte de un miligramo (unidades en las que medimos los corticoides orales). La administración de las medicaciones respiratorias mediante inhalación alcanza una concentración elevada en las vías aéreas, un inicio de acción más rápido y una menor frecuencia de efectos adversos, en comparación con la administración por vía oral.

Hoy día la piedra angular en la que se basa el tratamiento del asma son los corticosteroides inhalados (CSI), que son con mucho los controladores más eficaces del asma (medicación de control o mantenimiento) y ayudan a combatir la enfermedad de cualquier gravedad y duración. Estos fármacos mejoran los síntomas y la función pulmonar en cuestión de días, pero necesitamos emplearlos durante meses para conseguir la máxima mejoría y evitar las exacerbaciones; su empleo temprano nos evita también cambios irreversibles provocados en las vías respiratorias por el asma crónica. Su retirada debe ser muy lenta y en general la realizamos escalonadamente, evaluando la función pulmonar y al paciente, cada 3 meses.

El tratamiento con dosis diarias bajas regulares de CSI es muy eficaz para reducir los síntomas asmáticos y el riesgo de exacerbaciones relacionadas con el asma, hospitalizaciones y muerte.

Otra pieza importante del tratamiento inhalado son los broncodilatadores, que logran el alivio rápido de los síntomas porque relajan el músculo liso de las vías respiratorias, pero su efecto sobre el mecanismo inflamatorio primario es mínimo o nulo. Por este motivo no bastan estos fármacos para controlar por sí solos el asma persistente; solamente los utilizamos como tratamiento único, en el primer escalón del asma leve intermitente. Disponemos de broncodilatadores de rápida acción, que se utilizan como medicación de rescate para el remedio rápido de los síntomas por el paciente, su empleo en dosis cada vez mayores (más de dos veces semana) nos indica que el asma está mal controlada. También contamos con broncodilatadores de acción prolongada, que utilizados conjuntamente con los CSI mejoran el control del asma y atenúan las exacerbaciones, lo que permite regular la enfermedad con dosis menores de corticosteroides.

El tratamiento se ajusta mediante un ciclo continuo de evaluación, tratamiento y examen de la respuesta del paciente al mismo. La medicación de control se ajusta al alza o a la baja siguiendo un método escalonado.

Otros tratamientos no farmacológicos como la acupuntura o el yoga no han demostrado ninguna eficacia en ensayos clínicos. Tampoco ha demostrado gran eficacia la inmunoterapia, la mal llamada vacuna del asma, que no es otra cosa que una inyección progresiva de extractos de pólenes o ácaros en polvo. Y no sólo eso, sino que pueden llegar a provocar anafilaxia, por lo que muchos profesionales la desaconsejan.

En definitiva, el asma se puede tratar, y controlar fácilmente con una atención continuada y multidisciplinar. De hecho, hay muchos deportistas que padecen asma, y pueden desarrollar su actividad deportiva con normalidad.

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