Hospital Vithas Nuestra Señora de Fátima

Blog de salud del hospital del grupo sanitario Vithas en Galicia

Podología: Unas manos profesionales para un pie sano

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La Podología es la profesión sanitaria que trata el cuidado integral del pie. Por eso, en el Hospital Vithas Nuestra Señora de Fátima tiene cabida una consulta de podología de la que se responsabiliza Alejandra Fernández Díaz, y que trabaja estrechamente con el equipo de traumatología y más concretamente, con la Unidad del Pie. De hecho, el Hospital Vithas Fátima es el único del área de Vigo que cuenta con una consulta de Podología.

Aunque cada vez es mayor la importancia que se le da al cuidado de los pies, todavía hay algunos conceptos confusos. Por eso, Alejandra Fernández nos aclara las dudas.

La primera de ellas es la diferencia entre callista y/o pedicuro y podólogo. Un callista es la persona que quita los callos; pero no se preocupa de atajar la raíz del problema, ni atiende otras patologías del pie. Un pedicuro es la persona que se dedica profesionalmente al cuidado no sanitario, y embellecimiento, de los pies y las uñas. Por tanto, callista y pedicuro sí pueden ser sinónimos.

Un podólogo es un profesional sanitario, con titulación universitaria, que trabaja para buscar la salud del pie en su conjunto. Por ello, en ocasiones, el podólogo, o podóloga en el caso del Hospital Vithas Nuestra Señora de Fátima, hace estudios de cómo camina el paciente, cómo tiene la columna o qué tipo de calzado suele y debe utilizar.

En este sentido, está claro que la podología permite hacer un auténtico estudio global de la salud del pie. Y en función de ese estudio, son diversas las patologías que se pueden tratar para conseguir una salud podológica adecuada.

¿Cuando ir al podólogo?

Conocida la diferencia entre un podólogo y un callista y un pedicuro, surge otra duda: ¿cuándo hay que ir a una consulta de Podología? Y la respuesta, puede ser muy gallega: cuando se necesite.

Por ser un poco menos ambiguo, (o más concreto) habría que decir que siempre que se tiene alguna molestia en el pie, es bueno acudir a un especialista, bien sea a un médico, que derive a Podología; pero también es recomendable hacer un estudio de los pies, aunque sólo sea para saber qué tipo de calzado es el más adecuado; si nuestros hábitos a la hora de caminar son los más saludables, u otras patologías similares.

En el caso de los niños y niñas, a partir de los cuatro años es bueno que tengan una revisión podológica, ya que, el profesional puede confirmar que el desarrollo es correcto, la forma de andar es adecuada, y dar consejos sobre el tipo de calzado utilizar en cada momento.

Es muy importante, en estos casos, detectar y diagnosticar los posibles casos de pies planos o (en menor medida) de pies cavos, ya que al estar el cuerpo en formación, es más fácil corregirlos.

Además, cuando se produce el llamado “estirón” entre los 10 y 12 años de edad, aproximadamente, es bueno revisar que los cambios producidos en la posición y rotación de los pies no afecten negativamente a la postura general del niño.

¿Qué patologías trata?

El podólogo se ocupa, por tanto, del cuidado y tratamiento de todas las enfermedades que pueden afectar al pie como son las alteraciones de la piel (callosidades, durezas…), las alteraciones de las uñas (uñas encarnadas, uñas deformadas…), infecciones (hongos, papilomas…), deformidades de los dedos (dedo en martillo, dedo en garra, juanetes…), y deformidades del pie en general, como es el pie cavo, pie plano, o el pie valgo.

Así, la cartera de servicios de la consulta de podología del Hospital Vithas Nuestra Señora de Fátima incluye podología infantil, deportiva y geriátrica; exploraciones biomecánicas; confección de plantillas a medida; u ortesis de silicona.

Con una consulta de Podología, Alejandra Fernández Díaz puede diagnosticar algunas de las patologías más frecuentes en esta especialidad, como son, el pie plano, el cavo o el diabético; el espolón calcáneo; la fascitis plantar, los papilomas, o un neuroma de Morton.

El pie plano es aquel al que le falta (todo o parte) del puente. Esta deformación supone que a la hora de andar, una persona con pie plano, apoya toda la planta en el suelo al mismo tiempo, lo que puede desencadenar en dolor tanto en el pie como en el tobillo o en la pierna; provoca cansancio y sobrecarga muscular; y puede repercutir en la espalda y en una incorrecta postura general. Es más frecuente en niños, pero no es infrecuente entre adultos.

Por la contra, el pie cavo es aquel que tiene un arco plantar muy acusado. Son menos frecuentes que los pies planos, pero las consecuencias sobre la salud son mayores, ya que pueden afectar a las estructuras óseas del pie, ocasionando inestabilidad a la hora de caminar. Además supone grandes inconvenientes para los pacientes que lo padecen, puesto que limita mucho el uso del calzado.

También es relativamente frecuente la quiropodia, es decir, el tratamiento de callosidades y uñas encarnadas; así como las onicomicosis y micosis (los hongos); los papilomas; o el espolón calcáneo.

Del mismo modo, la fascitis plantar, que supone la inflamación aguda de la aponeurosis plantar del pie, que hace que el dolor se localice en la zona del talón o en zona media del pie; y el Neuroma de Morton (el engrosamiento del nervio que está entre el tercer y cuarto dedo del pie y provoca un intenso dolor en la zona anterior de la planta del pie), son otras de las patologías más frecuentes atendidas en una consulta de Podología.

 

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