Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de mortalidad en nuestro país, y muchas de ellas se detectarían antes si se consultara de manera temprana. Repasamos los síntomas de alarma y las situaciones en las que conviene pedir una valoración cardiológica, aunque no tengas dolor ni diagnóstico previo.
Síntomas que no deben esperar
Dolor u opresión en el pecho, especialmente si se desencadena con el esfuerzo y cede con el reposo; palpitaciones frecuentes o mantenidas; mareos o pérdidas de conocimiento; edema de tobillos; y falta de aire de aparición reciente. Ante dolor torácico intenso o persistente y ante un síncope, la valoración debe ser inmediata, en urgencias.
Factores de riesgo: consulta de prevención
La hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado, el tabaquismo, el sobrepeso y los antecedentes familiares de cardiopatía multiplican el riesgo. Si tienes varios de estos factores, una revisión de control con electrocardiograma y analítica permite estratificar el riesgo y actuar antes de que aparezcan síntomas. Prevenir es el mejor tratamiento que existe.
El electrocardiograma y más allá
El electrocardiograma es la primera puerta de entrada al estudio cardiológico y se realiza en minutos. Según lo que encontremos, pueden indicarse pruebas complementarias como el holter de 24 horas, la ecocardiografía o la prueba de esfuerzo. Ninguna de ellas precisa hospitalización y en todos los casos el médico las indicará con un motivo concreto.
Y si ya sabes que tienes antecedentes…
Quienes ya han tenido un infarto, una revascularización o padecen una arritmia conocida deben mantener las revisiones de seguimiento pautadas, aunque se encuentren bien. Si notas un cambio con respecto a tu situación habitual, no lo dejes para la revisión: consulta antes.
Ficha de revisión médica
Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si tienes síntomas o dudas sobre tu salud, acude a tu médico.