Las primeras semanas con un recién nacido están llenas de dudas, y la alimentación es la que más inquieta a las familias. La lactancia materna es la forma de alimentación recomendada, pero cada bebé (y cada madre) tiene su ritmo. Te contamos lo esencial para afrontar este periodo con más tranquilidad.
La lactancia no tiene que doler
Es normal cierta sensibilidad los primeros días, pero el dolor intenso o las grietas deben ser valorados. Un buen agarre y una buena posición suelen resolver la mayoría de estas molestias. Pide ayuda a tu matrona o pediatra cuando lo necesites: resolverlo pronto evita el abandono precoz de la lactancia.
¿Cada cuánto hay que dar el pecho?
Durante las primeras semanas se ofrece el pecho a demanda, con normalidad cada 2-3 horas, también por la noche. Despertar al bebé para comer en las primeras horas cuando no lo reclama forma parte del cuidado habitual y debe ajustarse a las indicaciones de tu pediatra.
Signos de que tu bebé come bien
El mejor indicador es el número de pañales mojados (a partir del quinto día, al menos seis al día) y la ganancia de peso. La actitud general y el tono del bebé también hablan. Si tu hijo moja bien los pañales, gana peso y está activo entre tomas, probablemente la lactancia va por buen camino.
Las revisiones del niño sano
Las revisiones pediátricas programadas son el momento idóneo para resolver dudas de alimentación, sueño y desarrollo. Te aconsejamos no esperar a sentirte superada para pedir ayuda: una consulta tranquila a tiempo evita muchos problemas.
Ficha de revisión médica
Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si tienes síntomas o dudas sobre tu salud, acude a tu médico.