Llevar al niño a revisión cuando está sano puede parecer superfluo, pero es justo lo contrario: las revisiones del niño sano detectan a tiempo problemas de crecimiento, desarrollo, alimentación o visión, y son el momento ideal para resolver las dudas de los padres con calma.
Qué se valora en cada revisión
Además del peso, la talla y el perímetro craneal, se evalúan los hitos del desarrollo psicomotor, la vista, la audición, la dentición y el estado general. Cada revisión se adapta a la edad: los primeros meses requieren más frecuencia y después se espacian hasta la adolescencia.
Vacunación al día
El calendario de vacunación es una de las medidas más eficaces de la medicina. En las revisiones revisamos que el calendario esté al día y resolvemos cualquier duda sobre las vacunas. La vacunación protege al niño y también a su entorno.
El momento perfecto para preguntar
Sueño, alimentación, control de esfínteres, rabietas, rendimiento escolar, uso de pantallas… Las revisiones programadas te permiten plantear estas cuestiones sin alarma urgencia ni tiempos de consulta apretados. Si tienes dudas entre revisión y revisión, no esperes: una consulta de sospecha siempre puede resolverse antes.
¿Con qué frecuencia acudir?
Al nacer y en los primeros meses, las revisiones son muy frecuentes; después se espacian de forma progresiva. El equipo de Pediatría del hospital te entregará el calendario orientativo de revisiones y resolverá cualquier duda sobre el desarrollo de tu hijo.
Ficha de revisión médica
Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si tienes síntomas o dudas sobre tu salud, acude a tu médico.