La resonancia magnética es una de las técnicas de imagen más avanzadas que tenemos a nuestro alcance: obtiene imágenes detalladas de los órganos y tejidos sin usar radiaciones ionizantes. Si tu médico te la ha indicado, aquí tienes lo que debes saber para llegar tranquilo y bien preparado.
¿En qué consiste?
La resonancia utiliza un potente campo magnético y ondas de radio para generar imágenes de alta definición del cerebro, la columna, las articulaciones, el abdomen y la pelvis, entre otras regiones. No emplea radiación, motivo por el que es especialmente útil para estudiar tejidos blandos y para la repetición de estudios sin riesgo acumulado.
Preparación según la prueba
La mayoría de las resonancias no requieren preparación. Algunas partes del cuerpo pueden pedir ayuno de unas horas o una vejiga semillena. Al pedir la cita le indicaremos exactamente qué hacer en su caso: en esta web puede consultar también nuestras notas de preparación por prueba.
El día de la exploración
Deberá retirar objetos metálicos, tarjetas y teléfonos antes de entrar a la sala. La exploración es indolora: permanece tumbado y deberá permanecer quieto durante cada secuencia de imagen mientras escucha los ruidos característicos del equipo. El tiempo total depende de la prueba, habitualmente entre 20 y 40 minutos.
Contraindicaciones importantes
Comunica siempre si llevas un marcapasos, prótesis o fragmentos metálicos, clips quirúrgicos o si has trabajado con metal. Algunos de estos elementos son incompatibles con la resonancia. También debe comunicarse el embarazo o su sospecha, así como antecedentes de alergia si se prevé administrar contraste.
Ficha de revisión médica
Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si tienes síntomas o dudas sobre tu salud, acude a tu médico.